Las leyes de Mendel.

Las leyes de Mendel son los principios que establecen cómo ocurre la herencia, es decir, el proceso de transmisión de las características de los padres a los hijos. … Primera ley: principio de la uniformidad. Segunda ley: principio de segregación. Tercera ley: principio de la transmisión independiente.

Primera ley: Principio de la uniformidad.

La primera de las leyes de Mendel es el principio de la uniformidad. Éste nos dice que si cruzamos dos razas puras, es decir, que tengan dos alelos dominantes (A) o bien, dos alelos recesivos (a) para un determinado carácter, obtendremos hijos que serán iguales entre sí en términos fenotípicos o genotípicos y también, iguales al progenitor que presente el alelo dominante (A).

Por ejemplo: 

Si en una pareja el padre tiene los ojos marrones y la madre los tiene verdes, lo más probable es que el niño herede el color del padre al tratarse del alelo más dominante. No obstante, esto no siempre sucede así, ya que todo dependerá de los genes que tengan los abuelos del bebé y en este caso, del color de sus ojos.

Segunda ley: Principio de segregación.

La segunda ley de las leyes de Mendel es el principio de segregación. Consiste en qué del cruce de dos individuos de la primera generación (Aa) tendrá lugar una segunda generación filial. En ésta, se recupera el fenotipo del individuo recesivo (aa) de la primera generación. En este sentido, el carácter recesivo permanecerá oculto en una proporción de 1 a 4.

Por ejemplo:

Si se cruzan dos individuos de la primera generación filial (Aa), que contienen cada uno un genotipo dominante (A, color marrón) y uno recesivo (a, color azul), el genotipo recesivo tendrá la posibilidad de aparecer en la proporción 1 de 4.

Tercera ley: Principio de la transmisión independiente.

La tercera de las leyes de Mendel es el principio de la transmisión de caracteres independientes. Mendel concluyó que los alelos de un gen se transmiten independientemente de los alelos de otro gen. Es decir, diferentes rasgos son heredados independientemente unos de otros. No existe relación entre ellos.

Por lo tanto, el patrón de herencia de un rasgo como el color de ojos no influye en la transmisión en el patrón de herencia de otro rasgo como el color del pelo.

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